domingo, 18 de abril de 2010

COHABITAR O GUILLOTINAR

Dilemas en torno al legado de la politica francesa
No fue necesario esperar mucho tiempo para saber el derrotero de la dinámica política una vez conocidos los resultados electorales del pasado 4 de abril. Si transcurridas las 24 horas todavía había un margen de duda respecto a la actitud concertadora o confrontadora que asumiría el Presidente Morales, a estas alturas ésta se ha disipado. Todo indica que optó por lo que sí sabe hacer y forma parte del limitado repertorio político de la cúpula gobernante: confrontar. ¡Qué lástima! Si de señales discursivas se trata, el alumbramiento del Estado Autonómico Integral y Democrático está en serio riesgo de deformarse por los efectos de una gravísima lesión de nacimiento. Me refiero a la intolerancia e imposibilidad casi refleja de cohabitar y compartir el poder con el adversario político. No es la primera vez que me refiero a la “cohabitación” como condición política imprescindible para impulsar la construcción nada sencilla del Estado Autonómico y Plurinacional.

Aunque el fenómeno no es nuevo, la primera vez que se incorporó esa sugestiva palabrita al diccionario politológico fue el año 1986, cuando la derecha conservadora francesa ganó las elecciones parlamentarias cuando el socialista François Mitterrand ejercía la Presidencia. Producto de esa elección, Jacques Chirac se convirtió en Primer Ministro. Desde entonces, se reedito en Francia la figura política de la cohabitación que obligaba a la “convivencia institucional”, en definitiva, al entendimiento no obstante las profundas diferencias políticas e ideológicas de las máximas autoridades políticas del sistema semipresidencial de la República francesa. Portugal también pasó por situación similar optando por amortiguar una historia de guerras frías ideológicas internas imposibles de atemperar.

La cohabitación política también se da en aquellos Estados Federales o descentralizados. Ejemplos sobran. En 1997, en el ocaso del sistema de partido único en México, la gobernación del Distrito Federal que contaba con el 20% de la población total del país, correspondió a un partido distinto al del Presidente de la República. En ocasiones, Argentina experimentó similar situación con la Gobernación de Buenos Aires. En Bolivia, parece desvanecerse esa posibilidad.

A partir de la elección Gobernadores y Alcaldes en Bolivia, se vislumbra la reconfiguración , aún germinal, de un mapa político de representación con inocultables rasgos de bipolaridad territorializada, con dos bloques políticos dominantes en el que el MAS es la fuerza con mayor presencia nacional y predominantemente rural. Sorpresivamente, en La Paz y el Alto, se rompió la unipolaridad hegemónica de Diciembre en beneficio de la pluralidad democrática. El Cambio no tiene un solo rostro. Ante esta suerte de expropiación del monopolio del Cambio que ostentaba el MAS, y las voces plurales que exigen su reconducción, la reacción del oficialismo ha sido lamentable. No solo por desahuciar la posibilidad de fumar la pipa de la paz y coordinar con sus adversarios políticos en el territorio, sino por recurrir con determinación y entusiasmo al recurso de la guillotina judicializadora de la política llegando al extremo de cuestionar al Órgano Electoral. Cohabitar no es sacrilegio ni traición. Lo curioso es que, del legado político Francés, y de sus innovadores instrumentos de poder, se apostó por la lección menos auspiciosa ¡La Guillotina!

COHABITAR O GUILLOTINAR

No fue necesario esperar mucho tiempo para saber el derrotero de la dinámica política una vez conocidos los resultados electorales del pasado 4 de abril. Si transcurridas las 24 horas todavía había un margen de duda respecto a la actitud concertadora o confrontadora que asumiría el Presidente Morales, a estas alturas ésta se ha disipado. Todo indica que optó por lo que sí sabe hacer y forma parte del limitado repertorio político de la cúpula gobernante: confrontar. ¡Qué lástima! Si de señales discursivas se trata, el alumbramiento del Estado Autonómico Integral y Democrático está en serio riesgo de deformarse por los efectos de una gravísima lesión de nacimiento. Me refiero a la intolerancia e imposibilidad casi refleja de cohabitar y compartir el poder con el adversario político. No es la primera vez que me refiero a la “cohabitación” como condición política imprescindible para impulsar la construcción nada sencilla del Estado Autonómico y Plurinacional.

Aunque el fenómeno no es nuevo, la primera vez que se incorporó esa sugestiva palabrita al diccionario politológico fue el año 1986, cuando la derecha conservadora francesa ganó las elecciones parlamentarias cuando el socialista François Mitterrand ejercía la Presidencia. Producto de esa elección, Jacques Chirac se convirtió en Primer Ministro. Desde entonces, se reedito en Francia la figura política de la cohabitación que obligaba a la “convivencia institucional”, en definitiva, al entendimiento no obstante las profundas diferencias políticas e ideológicas de las máximas autoridades políticas del sistema semipresidencial de la República francesa. Portugal también pasó por situación similar optando por amortiguar una historia de guerras frías ideológicas internas imposibles de atemperar.
La cohabitación política también se da en aquellos Estados Federales o descentralizados. Ejemplos sobran. En 1997, en el ocaso del sistema de partido único en México, la gobernación del Distrito Federal que contaba con el 20% de la población total del país, correspondió a un partido distinto al del Presidente de la República. En ocasiones, Argentina experimentó similar situación con la Gobernación de Buenos Aires. En Bolivia, parece desvanecerse esa posibilidad.
A partir de la elección Gobernadores y Alcaldes en Bolivia, se vislumbra la reconfiguración , aún germinal, de un mapa político de representación con inocultables rasgos de bipolaridad territorializada, con dos bloques políticos dominantes en el que el MAS es la fuerza con mayor presencia nacional y predominantemente rural. Sorpresivamente, en La Paz y el Alto, se rompió la unipolaridad hegemónica de Diciembre en beneficio de la pluralidad democrática. El Cambio no tiene un solo rostro. Ante esta suerte de expropiación del monopolio del Cambio que ostentaba el MAS, y las voces plurales que exigen su reconducción, la reacción del oficialismo ha sido lamentable. No solo por desahuciar la posibilidad de fumar la pipa de la paz y coordinar con sus adversarios políticos en el territorio, sino por recurrir con determinación y entusiasmo al recurso de la guillotina judicializadora de la política llegando al extremo de cuestionar al Órgano Electoral. Cohabitar no es sacrilegio ni traición. Lo curioso es que, del legado político Francés, y de sus innovadores instrumentos de poder, se apostó por la lección menos auspiciosa ¡La Guillotina!

* Psicologa y exparlamentaria.

viernes, 9 de abril de 2010

Sistemas Electorales e impactos: Candidatos y victimas


“Por qué la ‘Ely’, el San Martín, el Abel o la ‘Sole’ no son parte de sus concejos municipales?”, preguntaba extrañado y coloquialmente un ciudadano de a pie a pocas horas de conocer los resultados preliminares de la histórica jornada electoral del pasado domingo. Esta pregunta es importante y da un buen motivo para salir de las convencionales evaluaciones postelectorales. Es probable que en Cochabamba, en Santa Cruz o en cualquier parte del país éstas y otras interrogantes floten en el aire luego de haber experimentado una nueva modalidad de votación en la que tuvimos que marcar más de dos casillas o, como en el caso de Tarija y Beni, hasta cinco casillas. ¡Vaya compleja inauguración del Estado autonómico!
La ciudadanía no sabe que esa pregunta nos obliga a ingresar en la complicada nomenclatura de los sistemas electorales, que no es otra cosa que el conjunto de premisas y lógicas diversas por las cuales los votos se convierten en escaños de concejales, asambleístas departamentales o en titulares de una Gobernación o una Alcaldía. Parece extraño y hasta injusto que novísimas figuras políticas emergentes que aspiraban a ser gobernadores o alcaldes y que obtuvieron importante votación sin lograr su objetivo, queden fuera de la cancha o del escenario institucional para el cual decían ser idóneos candidatos. ¡Por un voto o un uno por ciento las figuras que dieron la cara en esta rápida pero intensa campaña pierden y lo pierden todo! Como segundas y terceras fuerzas son sus concejales o asambleístas, que efectivamente acceden a la representación política por los próximos cinco años.
Ello se debe a que, desde hace mucho, los bolivianos y diversos sectores demandaron que la elección del alcalde(a) o gobernador(a) dependa del voto soberano y no de los arreglos y amarres en concejos u órganos deliberantes. La huella dejada por el uso y abuso del polémico ‘voto censura’, de los ‘pasanakus municipales’ y otras componendas desestabilizadoras en los municipios escarmentó a todos. Se definió entonces que los concejos se estructuren de otra manera y mediante un voto independiente. Esta definición fue consensuada en la nueva Constitución, pero confusamente reglamentada en la Ley Transitoria Electoral que, a su vez, fue ‘interpretada’ por la Corte Electoral en un polémico reglamento.
La decisión de la Corte se tradujo en la reducción significativa de siglas y candidaturas habilitadas para la elección. Sin embargo, siento que de un extremo nos fuimos al otro. En tiempos en que el discurso es la renovación de liderazgos, la generación de oportunidades para que se estructure un nuevo sistema político, no parece justo que liderazgos locales y departamentales de primera línea queden sin piso institucional ni representativo alguno donde puedan seguir construyendo, templando y perfilando sus potencialidades como líderes a futuro. Súbitamente, de ‘estrellas’ pasaron a ser víctimas de un sistema electoral que definió cambios extremos. Personalmente, hubiese deseado que personalidades como Laruta, Yampara, Murillo o Justiniano, Quinteros, Cava, Cabrera o Urenda, entre otros a lo largo y ancho del país, formen parte de los órganos legislativos recién constituidos. Su aporte a la deliberación (no al complot) hubiera sido significativo para la construcción y consolidación de liderazgos democráticos, además de saludable para la misma democracia.

miércoles, 31 de marzo de 2010

EVO: DESDE EL OLIMPO

“Evo es tan falible como cualquier mortal y advertirnos que, cualquier fundamentalismo ideológico que endiose al líder del 54% de los votos, puede llevarnos, de una entusiasta y comprensible EVOMANIA a una peligrosa EVOLATRIA”
Febrero , 2006
Los Tiempos y El Deb
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El año 2006, escribí que prefería a Evo como presidente y ser terrenal. Subrayaba la importancia del concepto como reacción a voces que lo endiosaban luego del pluri multi ritual, el mismo que fuera reprisado cuatro años más tarde con características casi religiosas, pese al carácter laico del Estado Plurinacional hoy vigente.
Protesté, entonces, contra Hugo Chávez, que se refirió a Evo como un “enviado de Dios”. Otros, sostenían lo propio en alusión al ritual andino y respectiva coronación del escogido por Dioses y Achachilas. ¡Hasta al Alcalde paceño se le deslizo una elocuente referencia que equiparaba al flamante presidente con el Ekeko o ¨Diosito de la abundancia!¨. Aunque parezca extraño, en ese momento el mismísimo presidente señalo que no era ningún Dios, decía resistirse a las tentaciones “teocráticas” dando a entender que su poder no era extensión de la voluntad infalible ni divina.
Agotado el ciclo “neoliberal” en Bolivia, no había duda de que los astros se alineaban a favor del “evismo” en una coyuntura económica inmejorable e incomparable a otros tiempos de la historia económica mundial y nacional reciente. ¡Hasta la comunidad internacional estaba con el mea culpa y sumisa luego de la imposición unilateral y ortodoxa de sus “formulas de desarrollo”!. El presidente decía que aprovecharía su triunfal gira por el mundo y que haría “buenos negocios para su país”.
Cuatro años después, resulta imposible bajar a Evo del Olimpo, proclamado por las multitudes, es ahora Juez Supremo y dueño de la verdad del poder. A pocos días de concluir la séptima jornada en que los bolivianos acudimos por algún motivo a las urnas desde el año 2004, ¿pensó Juan del Granado escuchar la sarta de acusaciones y palabras de grueso calibre lanzadas por el Presidente y sus voceros? El sin miedo a luchar contra la corrupción y portador de la semilla de los “trigo limpio” súbitamente forma parte de esa malsana generación que no merece perdón ni condescendencia.


Como en estos asuntos no hay tregua, esta andanada fue simultánea a otra dirigida contra cuatro ex mandatarios, que tuvieron a bien juntar sus poderes para denunciar los excesos del Olimpo, para cuya corte no hubo en tierra boliviana gobernante alguno que haya conocido el don ni merito de “actuar de buena fe”. Esta presunción de la esencia malévola de toda ex autoridad sorprende y justifica la aplicación de todo principio de retroactividad. Y a Evo le va bien con esta lógica. Su palabra es Ley, convenció a los mortales que se eliminaron los gastos reservados, mientras gasta a manos llenas, igual o más recursos con otros nombres, dizque “solidarios y venezolanos” sin ningún tipo de control.
Le va tan bien, que al proclamarse abanderado de esta lucha, sus ángeles justicieros se dieron a la tarea de deslizar sospechas contra el Cardenal Terrazas y un ex defensor del Pueblo, sobre quienes cae la temeraria acusación de recepción de sucios dineros reservados. Viniendo del Olimpo la acusación esta bendecida por el voto popular. Eso no es poca cosa en tiempos de Evolatrías. ¿Que sucederá este domingo de elecciones?

jueves, 18 de marzo de 2010

El Miss Universo en Bolivia no vá...por ahora

MISS CONTRADICCIONES


¡Hasta que finalmente se desvaneció la burbuja ilusoria! Bolivia, queda descartada como sede del próximo Certamen Miss Universo. Tantas idas y venidas; tanto entusiasmo y voluntad política gubernamental no fueron suficientes para cristalizar la realización de un evento, cuyos requerimientos mínimos, debieron haberse analizado antes de lanzarse a la piscina acompañada de tanta parafernalia Lo que comenzó como una ocurrencia presidencial en tiempos de campaña, hoy muestra el grado de improvisación e incoherencia que caracteriza la gestión de los asuntos públicos. Fue un anzuelo distractivo, tanto o más seductor que la propia autonomía. Logró capturar la simpatía de un significativo sector de beldades y especialistas involucrados en el circuito turístico, cultural y mercantil de los certámenes de belleza.


Pero como no es interés de esta nota alimentar el falso debate que coloca el tema como si fuese un asunto de mujeres a favor o en contra de este tipo de eventos, es hora de cargar las tintas sobre otras disonancias y veleidades. El meollo del asunto tiene que ver con el pragmatismo jacobino de esta apuesta gubernamental. Y es que el jacobinismo no solo paso a la historia por el terror que habría sembrado con tanto guillotinazo “justiciero”, lo hizo por el exagerado pragmatismo que terminó desdibujando los ideales revolucionarios.


Es cierto, el reality show “Miss contradicciones” incrementó las confusiones que abundan en medio de la inédita elección de gobernadores y munícipes. Si el menú electoral invita al voto cruzado, lo de las “misses” provocó un verdadero cruce de cables en los soldados del proceso de cambio. Corto circuito resultante, no tanto de la emoción sino de la confusión. No era para menos, la Bolivia experimental e innovadora pretendía concluir el año 2010, con la realización exitosa de dos eventos estrella, la "Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra" programada para abril, y cerrar la gestión con corona de brillantes al entronizar a la nueva Miss Universo en la capital cruceña.


La atractiva y diversificada agenda internacional debió, producir más de un mareo sísmico en las huestes que ven en Evo Morales al ícono del anticapitalismo, anti imperialismo, anti colonialismo y el socialismo comunitario ¿ El líder espiritual y moral de los pueblos indígenas del mundo promoviendo un Miss Universo? ¡Insólito! El plurimenú competía con la más sofisticada propuesta de fusión gastronómica o musical.


Confieso que quienes observamos estos hechos desde el balcón ciudadano no salimos de la sorpresa. Tal es el blindaje protector de tantos títulos y honores ganados por el Presidente que tamaña contradicción no parece desportillarle. Ni siquiera las más consecuentes feministas alineadas al MAS demandaron coherencia ¡Presidente si el agua y la tierra no son mercancía!, ¿por qué tanta energía en promover la belleza de las mujeres en el mercado capitalista?
Hace unas semanas en esta misma columna protestaba contra la impostura ideológica de quienes proclaman la descolonización anticapitalista mientras abren cancha a un oficio que nace, crece y estimula la competencia más glamorosa y contradictoria de todo concepto de belleza descolonizadora y pluricultural. Pese a desahuciarse transitoriamente su realización, no hay duda que, dado el pragmatismo político en boga, se anuncian otros capítulos tan o más sabrosos de “Miss y Más contradicciones”.

viernes, 12 de marzo de 2010

8 de Marzo: Conmemoración Agridulce

De volver a la vida ¿ Qué diría y haría Clara Zetkin 100 años después que hiciera escuchar su voz en el Congreso de Mujeres Socialistas declarando el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer? En ese momento, ¿pudo ella prever la trascendencia que tendría esta fecha emblemática en todos y cada uno de los rincones del planeta? Estas preguntas me inspiran un día después de la celebración de esta fecha emblemática, que demanda por justicia e igualdad de las mujeres de todos los continentes.

Si por algo será recordado el siglo XX, será por el conjunto de transformaciones aceleradas e irreversibles en la vida de las mujeres para ser reconocidas como ciudadanas del mundo. Hace menos de 100 años ¡ nuestras abuelas no tenían derecho al voto, ni a disponer de sus bienes, si los tenían, mientras la resignación era su destino! Era dominante la creencia de que la discriminación y la desigualdad eran consecuencia fatal o sagrada de la naturaleza. Y fue así hasta que la ciencia, la historia y la misma realidad validaran la sentencia que hiciera Simone de Beauvoir “ las mujeres no nacen se hacen” . Más que sexo, biología o la divina providencia, la realidad de las mujeres era condicionada por factores económicos, culturales y sociales posibles de transformar.

Y el mundo se impregnaría de la influencia inevitable del feminismo de la primera ola con las socialistas y sufragistas liberales al frente. Durante las guerras y post guerras se desnudaron otras injusticias para más tarde alimentar la rebeldía de la generación de los 60 y 70´s. La segunda ola feminista, llegó subvirtiendo el orden tradicional de la vida al convertir en un hecho político la violencia que se producía en el espacio privado de la vida familiar, al demandar igual salario por igual trabajo y al demostrar que los beneficios del desarrollo no llegaban a hombres y mujeres por igual. Vendría el decenio de la mujer, se hablaría de la feminización de la Pobreza, de la explotación sexual y laboral, de la mortalidad con rostro de mujer. Las Conferencias del Cairo, Beiging y de los objetivos Milenio retumban aun en la conciencia de los pueblos y sus gobernantes.

En Bolivia, así como celebramos la presencia y participación de más mujeres en la conducción de asuntos públicos constatamos que las cuotas sirven pero no bastan. Algo estructural conspira al evidenciar que solo 5 de 70 diputados uninominales o cuando apenas 15 de 99 aspirantes a gobernaciones y alcaldías son mujeres. Ese algo tiene que ver el autoritarismo, el caudillismo y una cultura prebendal que contagia a hombres y mujeres, nadie cuestiona ni busca erradicar. Julieta Kirkood, definía al feminismo como una lucha contra toda forma de autoritarismo. Por ello, la paridad y alternancia conquistadas deben celebrarse pero no exaltarse, no nos engañemos, en la trama de la política hay poderes reales y aparentes mientras todavía campea la intolerancia y la instrumentalización de las mujeres.

Ayer conocimos las cifras del feminicidio en Bolivia mientras sigue doliendo la violencia de mujeres pobres que linchan a otra mujer pobre. La trata y el tráfico de mujeres aumenta, mientras es creciente adhesión de las mujeres y redes sociales para combatirlos. Lo que si sorprende es la incongruencia de quienes desde las trincheras progresistas nada dicen cuando se prioriza la inversión de un certamen de belleza en desmedro de otras urgencias. Lo cierto, es que entre avances notables y realidades que aun golpean, el 8 de marzo pasado fue una conmemoración agridulce. Los desafíos continúan y no todo tiempo pasado fue mejor.