“Por qué la ‘Ely’, el San Martín, el Abel o la ‘Sole’ no son parte de sus concejos municipales?”, preguntaba extrañado y coloquialmente un ciudadano de a pie a pocas horas de conocer los resultados preliminares de la histórica jornada electoral del pasado domingo. Esta pregunta es importante y da un buen motivo para salir de las convencionales evaluaciones postelectorales. Es probable que en Cochabamba, en Santa Cruz o en cualquier parte del país éstas y otras interrogantes floten en el aire luego de haber experimentado una nueva modalidad de votación en la que tuvimos que marcar más de dos casillas o, como en el caso de Tarija y Beni, hasta cinco casillas. ¡Vaya compleja inauguración del Estado autonómico!
viernes, 9 de abril de 2010
Sistemas Electorales e impactos: Candidatos y victimas
“Por qué la ‘Ely’, el San Martín, el Abel o la ‘Sole’ no son parte de sus concejos municipales?”, preguntaba extrañado y coloquialmente un ciudadano de a pie a pocas horas de conocer los resultados preliminares de la histórica jornada electoral del pasado domingo. Esta pregunta es importante y da un buen motivo para salir de las convencionales evaluaciones postelectorales. Es probable que en Cochabamba, en Santa Cruz o en cualquier parte del país éstas y otras interrogantes floten en el aire luego de haber experimentado una nueva modalidad de votación en la que tuvimos que marcar más de dos casillas o, como en el caso de Tarija y Beni, hasta cinco casillas. ¡Vaya compleja inauguración del Estado autonómico!
miércoles, 31 de marzo de 2010
EVO: DESDE EL OLIMPO
Febrero , 2006
Los Tiempos y El Deber
El año 2006, escribí que prefería a Evo como presidente y ser terrenal. Subrayaba la importancia del concepto como reacción a voces que lo endiosaban luego del pluri multi ritual, el mismo que fuera reprisado cuatro años más tarde con características casi religiosas, pese al carácter laico del Estado Plurinacional hoy vigente.
Protesté, entonces, contra Hugo Chávez, que se refirió a Evo como un “enviado de Dios”. Otros, sostenían lo propio en alusión al ritual andino y respectiva coronación del escogido por Dioses y Achachilas. ¡Hasta al Alcalde paceño se le deslizo una elocuente referencia que equiparaba al flamante presidente con el Ekeko o ¨Diosito de la abundancia!¨. Aunque parezca extraño, en ese momento el mismísimo presidente señalo que no era ningún Dios, decía resistirse a las tentaciones “teocráticas” dando a entender que su poder no era extensión de la voluntad infalible ni divina.
Agotado el ciclo “neoliberal” en Bolivia, no había duda de que los astros se alineaban a favor del “evismo” en una coyuntura económica inmejorable e incomparable a otros tiempos de la historia económica mundial y nacional reciente. ¡Hasta la comunidad internacional estaba con el mea culpa y sumisa luego de la imposición unilateral y ortodoxa de sus “formulas de desarrollo”!. El presidente decía que aprovecharía su triunfal gira por el mundo y que haría “buenos negocios para su país”.
Cuatro años después, resulta imposible bajar a Evo del Olimpo, proclamado por las multitudes, es ahora Juez Supremo y dueño de la verdad del poder. A pocos días de concluir la séptima jornada en que los bolivianos acudimos por algún motivo a las urnas desde el año 2004, ¿pensó Juan del Granado escuchar la sarta de acusaciones y palabras de grueso calibre lanzadas por el Presidente y sus voceros? El sin miedo a luchar contra la corrupción y portador de la semilla de los “trigo limpio” súbitamente forma parte de esa malsana generación que no merece perdón ni condescendencia.
Como en estos asuntos no hay tregua, esta andanada fue simultánea a otra dirigida contra cuatro ex mandatarios, que tuvieron a bien juntar sus poderes para denunciar los excesos del Olimpo, para cuya corte no hubo en tierra boliviana gobernante alguno que haya conocido el don ni merito de “actuar de buena fe”. Esta presunción de la esencia malévola de toda ex autoridad sorprende y justifica la aplicación de todo principio de retroactividad. Y a Evo le va bien con esta lógica. Su palabra es Ley, convenció a los mortales que se eliminaron los gastos reservados, mientras gasta a manos llenas, igual o más recursos con otros nombres, dizque “solidarios y venezolanos” sin ningún tipo de control.
Le va tan bien, que al proclamarse abanderado de esta lucha, sus ángeles justicieros se dieron a la tarea de deslizar sospechas contra el Cardenal Terrazas y un ex defensor del Pueblo, sobre quienes cae la temeraria acusación de recepción de sucios dineros reservados. Viniendo del Olimpo la acusación esta bendecida por el voto popular. Eso no es poca cosa en tiempos de Evolatrías. ¿Que sucederá este domingo de elecciones?
jueves, 18 de marzo de 2010
El Miss Universo en Bolivia no vá...por ahora
¡Hasta que finalmente se desvaneció la burbuja ilusoria! Bolivia, queda descartada como sede del próximo Certamen Miss Universo. Tantas idas y venidas; tanto entusiasmo y voluntad política gubernamental no fueron suficientes para cristalizar la realización de un evento, cuyos requerimientos mínimos, debieron haberse analizado antes de lanzarse a la piscina acompañada de tanta parafernalia Lo que comenzó como una ocurrencia presidencial en tiempos de campaña, hoy muestra el grado de improvisación e incoherencia que caracteriza la gestión de los asuntos públicos. Fue un anzuelo distractivo, tanto o más seductor que la propia autonomía. Logró capturar la simpatía de un significativo sector de beldades y especialistas involucrados en el circuito turístico, cultural y mercantil de los certámenes de belleza.
Pero como no es interés de esta nota alimentar el falso debate que coloca el tema como si fuese un asunto de mujeres a favor o en contra de este tipo de eventos, es hora de cargar las tintas sobre otras disonancias y veleidades. El meollo del asunto tiene que ver con el pragmatismo jacobino de esta apuesta gubernamental. Y es que el jacobinismo no solo paso a la historia por el terror que habría sembrado con tanto guillotinazo “justiciero”, lo hizo por el exagerado pragmatismo que terminó desdibujando los ideales revolucionarios.
Es cierto, el reality show “Miss contradicciones” incrementó las confusiones que abundan en medio de la inédita elección de gobernadores y munícipes. Si el menú electoral invita al voto cruzado, lo de las “misses” provocó un verdadero cruce de cables en los soldados del proceso de cambio. Corto circuito resultante, no tanto de la emoción sino de la confusión. No era para menos, la Bolivia experimental e innovadora pretendía concluir el año 2010, con la realización exitosa de dos eventos estrella, la "Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra" programada para abril, y cerrar la gestión con corona de brillantes al entronizar a la nueva Miss Universo en la capital cruceña.
La atractiva y diversificada agenda internacional debió, producir más de un mareo sísmico en las huestes que ven en Evo Morales al ícono del anticapitalismo, anti imperialismo, anti colonialismo y el socialismo comunitario ¿ El líder espiritual y moral de los pueblos indígenas del mundo promoviendo un Miss Universo? ¡Insólito! El plurimenú competía con la más sofisticada propuesta de fusión gastronómica o musical.
Confieso que quienes observamos estos hechos desde el balcón ciudadano no salimos de la sorpresa. Tal es el blindaje protector de tantos títulos y honores ganados por el Presidente que tamaña contradicción no parece desportillarle. Ni siquiera las más consecuentes feministas alineadas al MAS demandaron coherencia ¡Presidente si el agua y la tierra no son mercancía!, ¿por qué tanta energía en promover la belleza de las mujeres en el mercado capitalista?
Hace unas semanas en esta misma columna protestaba contra la impostura ideológica de quienes proclaman la descolonización anticapitalista mientras abren cancha a un oficio que nace, crece y estimula la competencia más glamorosa y contradictoria de todo concepto de belleza descolonizadora y pluricultural. Pese a desahuciarse transitoriamente su realización, no hay duda que, dado el pragmatismo político en boga, se anuncian otros capítulos tan o más sabrosos de “Miss y Más contradicciones”.
viernes, 12 de marzo de 2010
8 de Marzo: Conmemoración Agridulce
Si por algo será recordado el siglo XX, será por el conjunto de transformaciones aceleradas e irreversibles en la vida de las mujeres para ser reconocidas como ciudadanas del mundo. Hace menos de 100 años ¡ nuestras abuelas no tenían derecho al voto, ni a disponer de sus bienes, si los tenían, mientras la resignación era su destino! Era dominante la creencia de que la discriminación y la desigualdad eran consecuencia fatal o sagrada de la naturaleza. Y fue así hasta que la ciencia, la historia y la misma realidad validaran la sentencia que hiciera Simone de Beauvoir “ las mujeres no nacen se hacen” . Más que sexo, biología o la divina providencia, la realidad de las mujeres era condicionada por factores económicos, culturales y sociales posibles de transformar.
Y el mundo se impregnaría de la influencia inevitable del feminismo de la primera ola con las socialistas y sufragistas liberales al frente. Durante las guerras y post guerras se desnudaron otras injusticias para más tarde alimentar la rebeldía de la generación de los 60 y 70´s. La segunda ola feminista, llegó subvirtiendo el orden tradicional de la vida al convertir en un hecho político la violencia que se producía en el espacio privado de la vida familiar, al demandar igual salario por igual trabajo y al demostrar que los beneficios del desarrollo no llegaban a hombres y mujeres por igual. Vendría el decenio de la mujer, se hablaría de la feminización de la Pobreza, de la explotación sexual y laboral, de la mortalidad con rostro de mujer. Las Conferencias del Cairo, Beiging y de los objetivos Milenio retumban aun en la conciencia de los pueblos y sus gobernantes.
En Bolivia, así como celebramos la presencia y participación de más mujeres en la conducción de asuntos públicos constatamos que las cuotas sirven pero no bastan. Algo estructural conspira al evidenciar que solo 5 de 70 diputados uninominales o cuando apenas 15 de 99 aspirantes a gobernaciones y alcaldías son mujeres. Ese algo tiene que ver el autoritarismo, el caudillismo y una cultura prebendal que contagia a hombres y mujeres, nadie cuestiona ni busca erradicar. Julieta Kirkood, definía al feminismo como una lucha contra toda forma de autoritarismo. Por ello, la paridad y alternancia conquistadas deben celebrarse pero no exaltarse, no nos engañemos, en la trama de la política hay poderes reales y aparentes mientras todavía campea la intolerancia y la instrumentalización de las mujeres.
Ayer conocimos las cifras del feminicidio en Bolivia mientras sigue doliendo la violencia de mujeres pobres que linchan a otra mujer pobre. La trata y el tráfico de mujeres aumenta, mientras es creciente adhesión de las mujeres y redes sociales para combatirlos. Lo que si sorprende es la incongruencia de quienes desde las trincheras progresistas nada dicen cuando se prioriza la inversión de un certamen de belleza en desmedro de otras urgencias. Lo cierto, es que entre avances notables y realidades que aun golpean, el 8 de marzo pasado fue una conmemoración agridulce. Los desafíos continúan y no todo tiempo pasado fue mejor.
miércoles, 17 de febrero de 2010
DDHH: Amenazas explícitas
La radicalidad del despliegue de ciclos militares, democráticos, neoliberales y ahora; del jacobino y casi religioso proceso desolonizador, antirepublicano y postneoliberal, ratifican a Bolivia como país innovador, experimental y pendular en sus procesos. Este persistente rasgo de nuestra historia no augura cambios evolutivos virtuosos.
Comienzo recordando. El 10 de diciembre del año 2008 el mundo celebró medio siglo de vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En singular evento, se impulsó en Bolivia una jornada de lectura del texto de tan visionaria Declaración, con la idea de difundir y reafirmar la apropiación progresiva de los principios de respecto a la vida que sustenta. Han transcurrido 14 meses habiéndose desmoronado en muchos la confianza en personas defensoras de los derechos humanos que concurrieron a esa maratónica jornada a testimoniar su adhesión a la universal causa de los DDHH.
Sobran razones para este inusitado pesimismo. Otras voces, afirman que ya no hay pretexto para persistir en posturas ingenuas y condescendientes. Y es que cada vez suman evidencias empíricas e inobjetables que alimentan la sospecha de que para su núcleo conductor del “cambio”, los DDHH son un obstáculo para consumar un proyecto de poder puro y simple.
Al convertirse en líder espiritual de los pueblos en Tiwanaku, el presidente manifestó que los DDHH humanos deberían subordinarse a los Derechos de la Madre Tierra. Mas tarde, al referirse a los 25 postulados del Vivir Bien, el Canciller ratificó que los derechos cósmicos asociados a la madre tierra, debían privilegiarse frente a los DDHH. A pocos días de cumplirse el mes de la nueva era política, se optó por guardar en el baúl del recuerdo no solo el legado de la Revolución Francesa (exceptuando el pragmatismo jacobino), sino también la memoria del terror sembrado por los totalitarismos del siglo XX, los mismos que inspiraron la construcción histórica y civilizatoria de los DDHH.
De pronto, la transición revolucionaria justifica cualquier transgresión deliberada al abultado, y ahora adiposo, catalogo de derechos reconocidos en la nueva constitución, ¡tan publicitados en su momento! Y es que disposiciones constitucionales aparentemente inocentes y leyes secundarias priorizadas en su tratamiento, (Leyes Corta y de lucha anticorrupción) no honran tanta parafernalia constituyente, cobrando sentido la idea de consumar un proyecto de Poder, distanciado en forma y contenido de un Proyecto de mejor País. Resulta que, independientemente de los avances de inclusión y empoderamiento de los excluidos observados, no es posible pensar en un mejor país ni en vivir bien, si la garantía de derechos se pone en duda y si como consecuencia de ello se erosiona la democracia, asumida por el discurso oficial como referencia transitoria e intrumental.
Hoy, a la luz de hechos concretos, como el anuncio jacobino de la nueva guillotina justiciera cuyo nombre legal evoca a Marcelo Quiroga Santa Cruz, sentimos como ingenua la promesa de quienes se asumían como puentes de encuentro y deliberación democrática dentro y fuera del MAS; gana terreno la lógica depredadora de dignidades siendo mas frecuentes las pugnas y purgas disciplinarias dentro del bloque oficial. Lamentablemente, este pesimismo inusual se alimenta de las certezas aquí señaladas y cuyos excesos, desvirtúan el poder y legitimidad del cambio anunciado.
COSTUMBRES PERSISTENTES
No es bueno explicar la corrupción y las malas prácticas en el ejercicio de responsabilidades públicas desde una mirada que divide a la sociedad entre villanos y virtuosos. Ese maniqueísmo esencialista es un rasgo del medioevo. Considerar la corrupción como una herencia colonial o virus capitalista y asumirla como “enfermedad” desconocida en tiempos precolombinos constituye una premisa que derivará en estrategias anticorrupción fallidas e injustas.
Hasta hoy, el Presidente ha sostenido esta visión de la corrupción. Sin embargo, inteligente y perspicaz como es, comienza a constatar que sus argumentos comienzan a desmoronarse ante las “gotas frías” de la realidad. La corrupción no constituye monopolio de pueblo, de cultura ni de orientación ideológica, ni de derechas ni de izquierdas; en términos políticos, no se libraron de ella los partidos políticos como tampoco lo hacen las dirigencias de organizaciones y movimientos sociales hoy empoderadas. La reproducen sin rubor.
Hace poco, el Presidente censuró la presión clientelar de los movimientos sociales alineados al MAS, exhortando con razón un cambio de actitud. Y es que las pugnas de poder institucional son cada vez mas visibles, nada éticas y menos estéticas para una nueva elite gobernante que proclama el cambio. A estas alturas, ninguna organización social debiera arrogarse la condición de ser reserva moral de la sociedad. El realismo no demagógico obliga a aceptar que la erradicación de la corrupción es una promesa utópica, pero lo que si debiera celebrarse como una paso encomiable, es asumir con verdadera determinación la prevención, sanción y cambios en la cultura política tan proclive a hacer del Estado un mecanismo de ascenso social e incremento indebido de la chequera personal.
Lo ocurrido en la aduana y la existencia de clanes populares capaces de todo para seguir viviendo del contrabando, demuestran que la reproducción de prácticas corruptas cobra rasgos endémicos. De pronto, la consigna “ahora es cuando” alusiva a la inclusión y a avances en la construcción inconclusa y débil legitimación del Estado Integral, aludido por el Vicepresidente, comienza a caricaturizarse. La consigna, “ahora es cuando…nos toca” capturar el poder y hacer más de lo mismo, es reflejo de una combinación perversa de atavismos precoloniales, coloniales y post coloniales.
La trilogía andina del Ama qhilla, Ama llulla, Ama suwa, es constatación del reconocimiento de la mentira, la flojera y del robo como problemas sociales reales y potenciales en la sociedad andina. El entusiasmo idealista en torno a prácticas ancestrales y comunitarias debiera atemperarse por responder , éstas, a una matriz alejada de la noción de los Derechos Humanos y de la realidad de sociedades complejas y pluriculturales. Ejemplos sobran. El ritual andino para limpiar de un “error” a un candidato observado por una inconducta y el argumento de usos y costumbres para rehabilitarlo hacen, como tantos otros casos, parte de múltiples resistencias a un verdadero cambio. Confunde y motiva al sarcasmo. ¡Y es que “Vivir Bien” no es lo mismo que “Beber Bien”!. La tolerancia pluricultural de la sociedad boliviana al abuso en el consumo de alcohol debiera ser parte de la agenda de cambio. Es un reto que las autoridades originarias y no originarias debieran aceptar.
