domingo, 22 de noviembre de 2009
¿Y DONDE ESTABAN? a propósito de criticas y mentiras
lunes, 9 de noviembre de 2009
EVISMO :INSTRUMENTALIZACION DISCURSIVA DE LA HUMILLACION
CULTIVANDO ODIOS Y VENZANZAS
Las voces críticas al discurso presidencial y de su entorno más radical denuncian el odio, resentimiento y venganza que destila inflamando el estado de ánimo de sus fieles seguidores. Exagerada o no, esta critica, para ser efectiva y creíble debe liberarse de fanatismos y partir del análisis más objetivo de las lógicas discursivas y realidades que motivan tan malsanos pero reales sentimientos. Este sería un ejercicio de “deconstrucción” –en jerga anticolonial– que desnuda las contradicciones de un discurso oficial que, a estas alturas de los avances democráticos, poco tiene de defensa a la vida y a la dignidad, argumento al que se recurre en foros y para retrucar a periodistas “impertinentes”.
Desde los balcones, se alude con frecuencia a experiencias de humillación, extrema violencia e injusticia colonial en contra de los pueblos indígenas y de los oprimidos de la patria. La palabra “humillación” es vehementemente utilizada. No es casual, funciona y para incrementar su potencia necesita identificar desaprensivamente a los culpables.
¿Cuál es la racionalidad que sostiene esta permanente alusión a experiencias de discriminación y humillación, que el presidente dice haber vivido e intenta cambiar? El conjunto de datos arrojados por la Encuesta Nacional sobre Conflictividad realizada a principios de año, aporta a la explicación, de discursos deliberadamente orientados a despertar emociones individuales y colectivas poco constructivas.
Las respuestas a la pregunta sobre experiencias personales de maltrato y discriminación resultan reveladoras. Una mayoría de los bolivianos entrevistados reconoció haber experimentado discriminación, fundada en el color de la piel, en su condición económica, su apellido, forma de hablar, región de origen y por razón de genero. Quien alguna vez se sintió humillado y discriminado sabe que estos hechos despiertan intensas emociones como vergüenza, rabia e indignación que, de no revertirse, desembocan en prejuicios, desconfianzas y mecanismos de autodefensa que erosionan procesos de cohesión social y disponibilidad al diálogo.
Sería necio negar las injusticias y problemas sociales existentes. A veces la oposición intenta soslayarlos mientras otros intentan vengarlas. Napoleón señalaba que en “Política hay que sanar los males, jamás vengarlos”. Lamentablemente, para los estrategas del gobierno las realidades injustas se instrumentalizan dada la eficacia que ha tenido en su empeño por consolidar su proyecto de poder cada vez más distante de un proyecto de país y prácticas éticamente justificables. El uso sistemático de esta lógica, en lugar de resolver las injusticias, de sanar las heridas, alienta la espiral de conflicto y de la violencia. Cerrarlas no les quita el sueño.
En este punto, la idea del cambio pregonado se desvanece. Se subestima la democracia como espacio generoso de gestión de conflictos, optando por inflamar pasiones que hoy se contabilizan en perdidas de vida, violencia social, interétnica y política que las autoridades nacionales miran de palco.
Lo cierto es que no se cambia reproduciendo males e injusticias que humillan y lastiman la dignidad de las personas cuando el poderoso denigra al adversario real o imaginario. Sin medir consecuencias, el gobierno se aviene a la descolonización pregonada por F. Fanon, para quien la violencia es inevitable ya que “el colonizado es un perseguido que sueña con transformarse en perseguidor”. Peligrosa e irresponsablemente hay sueños que pueden transformarse en pesadillas. Dicho esto, ¿Dónde queda la democracia y el respeto a la vida y dignidad? ¿Mascarada? ¿Impostura? ¿Hasta cuándo?
RECORDS Y PARADOJAS PREELECTORALES (PARTES I Y II)
Bolivia sorprende. Hace tres meses, ¡nadie creía que el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) respondería con éxito al titánico desafío de concluir con el registro del Padrón Biométrico! Al límite de su cierre, la cifra de los empadronados supera en un millón la meta originalmente planteada (3.5 millones). Pese a incrédulos y algunos conspiradores, este record es una realidad proporcional al significado extraordinario de las elecciones del próximo 6 de diciembre cuya transparencia debe ser garantizada.
El mérito es de las máximas autoridades electorales en todo el país, de su capacidad de conducir un equipo técnico comprometido con desafíos de esta envergadura como el censo 2001. Sin embargo, imposible explicar este monumental logro sin el aporte de una población conciente de sus derechos y deberes ciudadanos. Participación excepcional que contradice la hipótesis de la fatiga electoral e indiferencia que en otras latitudes funciona, mas aún considerando que, en los últimos 5 años abundaron procesos electivos y consultivos que, a juzgar por sus resultados, no disminuyeron el entusiasmo electoral de la ciudadanía.
Recordemos. Desde el año 2004 hasta enero del 2009, asistimos a un total de 5 eventos consultivos/electorales de alcance nacional (Referéndums del gas y constituyente, elecciones municipales y nacionales presidenciales, de prefectos y de constituyentes, con los referéndums simultáneos incluidos), a los que habría que añadir las elecciones prefecturales de Chuquisaca y los 4 controvertidos referéndums ratificatorios de estatutos autonómicos en departamentos de la denominada media luna. ¡Vaya gimnasia electoral!
¿Cómo explicar esta cultura electoral tan arraigada que respalda el Record Biométrico? Unos hacen referencia a una conciencia ciudadana que se reafirma en tiempos de polarización política, ideología y territorial maniquea; otros mencionan el poder de atracción de una tecnología innovadora y al convencimiento generalizado sobre la necesidad de recuperar la confianza frente a un padrón cuya contaminación acumulada era políticamente insostenible. En fin, en esto de batir récords, sirva la circunstancia para evidenciar que la recuperación de la confianza electoral perdida también cuesta y ¡como cuesta! Los 40 millones de dólares que costó el operativo no son poca cosa para un instrumento importante pero que por sí mismo no garantiza transparencia sino se cuenta con una institución cuyos miembros sean idóneos, actúen con independencia y tengan la autoridad moral y liderazgo frente a las pretensiones autoritarias y hasta totalitarias del oficialismo.
Pero la moneda tiene dos caras, mientras el éxito nos llena de orgullo y confianza, hay datos que nos devuelven a una realidad poco alentadora. ¡Que Bolivia ocupe el último lugar del el Ranking Latinoamericano 2009 sobre desarrollo democrático promovido por la Fundación Adenauer nos confunde y descoloca! Conceptualmente, el desarrollo democrático no se reduce a lo electoral procedimental, abarca dimensiones como el respeto a la legalidad a la institucionalidad, a los derechos y libertades ciudadanas así como a la eficiencia de la gestión gubernamental como fuente de bienestar y desarrollo económico sostenibles. Evidenciamos que la cultura electoral – que hoy celebramos - no es equivalente a calidad democrática, esta última en retroceso y cuya crisis sistémica ¡paradójicamente! no será superada pese a tanta apuesta electoral.
Pasaron días desde que, desde esta columna celebré anticipadamente el éxito del padrón biométrico. Este nuestro “Guinness” político electoral, ratificó algunas lecciones que los extremismos de moda no quieren aceptar. El poder de la unidad y del consenso se impuso al avasallamiento; la independencia del Organismo Electoral y de sus conductores supo resistir las presiones oficiales de instrumentación electoral del proceso, para finalmente destacar la demanda ciudadana de confianza y transparencia. Mencione el alto costo de desterrar la desconfianza, menor, en todo caso, al costo de eventuales turbulencias traducidas en ingobernabilidad e conflictividad ocasionadas por un padrón altamente contaminado.
Pero si de batir récords se trata, lamento destacar otro menos virtuoso. Me refiero a los gastos de campaña y a los términos de desigual competencia de los contendores respecto al partido oficial. Hacer política cuesta. Es un dato de la realidad que no analizamos en toda su dimensión y que alimenta el permanente e irreflexivo discurso de deslegitimación moral de la actividad política. Dinero y política plantean una relación por demás urticante que explica actitudes de autoexclusión y marginamiento de hombres y mujeres que podrían haber sido los más indicados para enfrentar los retos y desafíos post electorales y de construcción del nuevo Estado.
Las elecciones de diciembre serán las más costosas de la historia, bastando con el MAS para asegurar esta nueva marca electoral. ¡No es una exageración! La figura de la reelección presidencial sin dejación del cargo rebasa las posibilidades de control de gastos por parte del organismo electoral. Este hecho sumado a la bonanza económica estatal y a la cultura prebendal revitalizada son factores que contribuyen a esta nueva marca que superará en tiempo, dinero y frecuencia los parámetros de la propaganda política desplegados durante los denostados 25 años de historia democrática.
Ningún bolsillo privado podría igualar la capacidad financiera del MAS, que cínicamente se nutre de una nueva versión de gastos reservados proveniente de la cooperación venezolana, libre de todo control, y que engorda con el presupuesto publicitario de múltiples reparticiones gubernamentales. Mejor ni hablar del sectarismo del sistema estatal de comunicación (Canal 7 y Patria Nueva) que hace gala de reproducir los males del pasado.
La evidencia es incontestable. Calcule el lector, 10 dólares el segundo televisivo. La cifra por día, desnuda la impostura de todo discurso de austeridad y auto victimización de quienes dicen aportar militante y humildemente – para la caja chica - con 10% de sus ingresos o con una dotación de coca chapareña para sostener la más millonaria de las campañas de nuestra historia.
Desde la victoria electoral del 2005, el gobierno del cambio recurrió al persistente uso y abuso de la propaganda política. Es grosero. Sin tregua, la propaganda adormece y agobia, hace gala de su eficacia mientras sin rubor, se ha promovido la suspensión demagógica del subsidio estatal a la actividad política. Con ello se ha condenado a la política a promover candidatos como si se tratara de mercancías…de lujo y no un bien publico que debiera contar con el apoyo Estatal. Con la paradójica neoliberalización del financiamiento político, no hay manera de bloquear flujos financieros de dudosa procedencia. Es grave. Todo parece confabular contra la renovación de un sistema político plural que coadyuve a recuperar el sentido de comunidad nacional perdido.
domingo, 11 de octubre de 2009
Retomando mi columna...¿Y la madre tierra?
El primer semestre de 2007 advertí con una recurrente sensación de impotencia que, a nombre del cambio y reivindicaciones justas, se abonaría el camino para conflictos sociales, económicos e interétnicos violentos en el territorio nacional, los cuales iban a desbordar la capacidad de manejo del MAS y sus amigos. Se van dando acontecimientos que confirman ese temor interpretado por el simplismo oficialista como oligárquico, neocolonial y antirrevolucionario. El conflicto entre Pantipata y Charingo, en el valle cochabambino, y el enfrentamiento entre yuquis y yuracarés, asentados en el Parque Nacional Isiboro Sécure, con colonos cocaleros, ¿son eventos excepcionales?, ¿son invenciones de la prensa amarillista? Para nada. Al contrario, ambos se refieren a problemas de los cuales no se quiere hablar, ¡menos en tiempos electorales!
martes, 19 de mayo de 2009
CONFLICTOS Y RUPTURAS EN BOLIVIA: PACTOS POSIBLES.
La conflictividad en Bolivia es compleja y abarcadora de un vasto campo de temas y motivos que la alimentan, y no debe entenderse como una mera sumatoria de conflictos. Considero que desde al año 2000 y aún hoy en Bolivia seguimos viviendo un momento constitutivo que no termina de avizorar un horizonte de soluciones y sostenibles a través de un nuevo pacto social.
En el escenario contencioso del país, no se equivocan quienes sustentan que el proceso constituyente coincide con la evolución de una crisis extraordinaria y expresa la “síntesis del conflicto boliviano”. Para su resolución esperamos encontrar vías sostenibles de institucionalización, que permitan – como dicen varios expertos- “metabolizar o domesticar el conflicto”[1] sin que el orden democrático se quiebre. Los pactos, por tanto, demandan de voluntades creativas, patrióticas y visionarias que dinamicen los encuentros y generen las condiciones objetivas y subjetivas para construirse. Mientras aquello no ocurra, no habremos transitado hacia un nuevo ciclo político, social y económico en el país.
La comprensión de esta conflictividad nos obliga a identificar ejes o tensiones históricas centrales y recurrentes de los que se desprenderían manifestaciones múltiples de conflictividad. Para efectos del análisis se mencionan tres ejes de contradicción principal, cuya identificación es coincidente con múltiples análisis teóricos, conceptuales y lecturas políticas de las causas o “clivajes” que caracterizan el presente momento histórico[2], a cuya acción combinada o interrelacionada me refiero como la trilogía de la conflictividad en Bolivia.
La trilogía de ejes de ruptura involucran un primero de orden Étnico Cultural, la segunda la Político Territorial y una tercera Económica Social, los mismos que, al tener carácter histórico, aflorar y se sumergen recurrentemente. A lo largo de la historia estas tensiones se manifestaron a través de pactos y quiebres, crisis y continuidades. (Ejemplos: Rebeliones indígenas, “Guerra Federal” entre Conservadores versus Liberales, entra Chuquisaca y La Paz a finales del siglo XIX, Guerra del Chaco, Revolución del 52, Luchas por las regalías, Instauración democrática – marcha Indígena, etc.)
La crisis territorial de Estado y del sentido de cohesión nacional no sólo tienen como causa el impulso de las contradicciones entre nación-regiones que aspira a un Estado Autonómico, sino también contradicciones urbano - rurales cuya comprensión nos remite a otros ejes de ruptura que cierran el triangulo. (Los pactos y rupturas territoriales han sido analizadas con profundidad por José Luis Roca y Rossana Barragán [3])
Otro eje de ruptura estructural tiene que ver con la exclusión étnica cultural (nombrada como discriminación o racismo), que ha posicionado discursos y elaboración teórica que interpelan el neo colonialismo interno y plantea la construcción de un Estado Plurinacional y la búsqueda todavía contradictoria de espacios de convivencia intercultural.
Finalmente, en la base del triángulo del conflicto esta el eje económico social que se expresa en profundas desigualdades sociales y económicas. Coloca en el centro del debate y contradicción el reto de pactos productivos, económicos y distributivos directamente vinculados a la base material del desarrollo.
La dimensión económica productiva con su complemento distributivo, es una variable de alta potencia e necesaria para encarar la resolución o disminución de los otros ejes de ruptura. Dicho de otra manera, “un pacto productivo económico que expanda las bases materiales de reproducción y distribución del producto social es imprescindible no única para resolver los otros ejes de contradicción territorial y étnico cultural” o “un pacto de convivencia intercultural entre diversos es y será mas fácil si se resuelven de manera sostenible brechas y distancias en la base económica productiva y las condiciones de acceso a bienes y servicios”.
Como telón de fondo de esta trilogía coloco a la Cultura Política, que tiene que ver con la persistencia de mentalidades y prácticas políticas y sociales que nos empantanan de modo perverso, son la barrera que nos entrampa en la lógica política de AMIGO – ENEMIGO, que no facilita el camino al verdadero CAMBIO. El cambio que debera ROMPER con la inercia del PENDULO CATASTROFICO, que nos coloca en extremos cíclicos, irreconciliables, radicales en sus propuestas.
Aquí quiero referirme a la teoría de las siete “M” anti pacto que sostienen proyectos fundamentalistas: Maximalismo, Maniqueismo, Mediocridad, Machismo, Mediatización espectacularizada, Movimientismo espontáneo y Mitomanía demagógica. Los pocos actores que realizan esfuerzos por salir de estas lógicas, no son precisamente los más populares en estos tiempos de exacerbación de la palabra.
Se reafirma el principio que para su resolución, todas estas líneas de ruptura demandan de nuevos pactos y de su cristalización en transformaciones políticas y sociales. Estos pactos o acuerdos político sociales son de distinto alcance, Territorial, Intercultural, Productivo y Fiscal y Redistributivo que legitimen y garanticen las condiciones de gobernabilidad imprescindibles para cristalizar la reforma estatal, la construcción institucional y futura gestión del ahora llamado Estado Plurinacional y Autonómico, a mi criterio mas simbólico que aplicable.
Invito a reflexionar sobre estos temas – factores - estructurales y coadyuvantes que vigorizan el conflicto nacional en todos los niveles y NO nos permiten resolver no solo el empate catastrófico – como lo llamaba el Vicepresidente Álvaro García Linera, sino ante todo, revertir y romper el Péndulo Catastrófico de una historia que nos permita dar el salto hacia adelante y emprender un verdadero cambio.
[1] Cesar Rojas, reflexiona sobre la relación entre conflicto y democracia en el artículo “Alquimia democrática. Conflicto, democracia y política”, Editorial Plural, Unir, 2008.
[2] PNUD, IDEA, FBDM,. La representación política en Bolivia: Tendencias y Desafíos, Brockmann, Erika y otros autores, 2006.
[3] Barragán, Rossana y Roca, José Luís (2005). Regiones y poder constituyente en Bolivia: Una historia de pactos y disputas. PNUD, Bolivia Pág. 27.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
PLATAFORMA PLURAL POR EL NO....13 razones por el NO a la NCPE -- Referendo 25 de Enero
El pasado 8 de Enero, en Cochabamba, un grupo de ciudadanos y ciudadanas, politicos y no políticos identificados con diversas corrientes politicas e ideológicas se pronunció como PLATAFORMA CIUDADANA PLURAL POR EL NO.
En dicha oportunidad se asumieron las 13 razones con algunas modificaciones a aquellas trabajadas preliminarmente y publicadas en el FARO
PLATAFORMA CIUDADANA POR EL “NO”
13 RAZONES PARA VOTAR POR EL NO…el próximo 25 de enero.
Luego de:
· Una profunda reflexión no solo sobre “lo bueno, lo malo y lo feo” y el alcance global de la propuesta constitucional a someterse a Referéndum Constituyente.
· Una tardía, insuficiente, forzada, ilegal e inconsistente concertación congresal
· Considerar, a la luz de hechos, datos y tendencias verificables, las consecuencias prácticas de un texto en la vida de los y las bolivianas.
· Constatar la persistencia de actitudes y discurso oficial revanchista, que se alimenta del conflicto
· Evidenciarse la falta de voluntad e incapacidad de los conductores del “cambio” para reparar y resolver las heridas y fracturas históricas cuya obligación era resolver sin revanchas ni odio.
· De superar los discursos de ambos extremos que polarizan, dividen, vulgarizan y simplifican el debate político constructivo,
· Luego de mas de un año de una batería propagandística oficial sesgada, engañosa e ilusionista.
· De analizar los peligros de votar por un “Si resignado” a la opción del “mal menor”
· De constatar la amnesia histórica de quienes lideran el proceso, al ignorar procesos históricos y reivindincativos como la Revolución Nacional, la ruptura del ciclo militar autoritario, la conquista y desarrollo democratico e institucional que amplio espacios de inclusión.
· Constatar que el “argumento” de la autonomía ni la sumatoria de conquistas particulares y sectoriales son insuficientes para alinearse a un SI, sin considerar la globalidad del texto, sus vacíos, peligrosas contradicciones
· De superar la absurda y prejuiciosa idea de que todos los que votarán NO son anti cambio y conservadores.
El próximo 25 de Enero, como bolivianas y bolivianos responsables VOTAREMOS NO – a una propuesta Quencha…
1. No, porque “desnacionaliza y desbolivianiza” a las y los nacidos en nuestra patria, desconoce el principio de igualdad, oficializando la existencia de bolivianos de primera y de segunda. Es tibia al reafirmar el reconocimiento a la Nación Boliviana.
2. No, porque se resiste a la construcción de un Estado Social de Derecho, a la idea de una Republica de ciudadanas y ciudadanas libres con iguales derechos y obligaciones. No busca complementar ni armonizar los derechos individuales y colectivos, ni mecanismos democráticos representativos y participativos en sus múltiples expresiones. Plantea un control social sin responsabilidad y manipulable prebendalmente por el centralismo estatal.
3. No, porque es resultado inconcluso de un proceso degradado progresiva e irreversiblemente que debe reconducirse,
4. No, porque abona el camino para mas división, mas conflicto y violencia en el marco de una confuso ordenamiento territorial que anuncia múltiples tensiones.
a. Caos e implosión social en definiciones limítrofes confrontando a municipios y potenciales autonomías indígenas,
b. Confrontará a propietarios individuales, cooperativistas, pequeños empresarios rurales, colonizadores, indígenas y comunarios. Ejemplos sobran.
c. Alentará el avasallamiento y la fragmentación territorial y pugnas populares por la renta fiscal
5. No, porque condena a los pueblos indígenas originarios campesinos a una agrarización y ruralización forzada, priorizando la propiedad colectiva de la tierra y amenazando el derecho de titulación y uso de la propiedad agraria individual y familiar.
a. Les niega la posibilidad de asumirse ciudadanos iguales con diversidad de aspiraciones legítimas de progreso y cambio en sus vidas.
6. No, porque el amplio catalogo de derechos que incluye es declarativo y contradictorio al conjunto de disposiciones del texto constitucional que terminan negando y la capacidad de un Estado de garantizarlos.
7. No, porque, abre la compuerta para a una deformada manifestación de “usos y costumbres” y “justicias comunitarias”, crueles, incompatibles y violatorias de derechos humanos universalmente reconocidos; afectando particularmente a las mujeres.
a. Los derechos universales que son una conquista histórica y civilizatoria de la humanidad que es posterior al desarrollo de prácticas comunitarias.
8. No, porque plantea un modelo electivo de autoridades del Poder Judicial sometido a códigos demagógicos, prebendales, politizados y populistas contrarios a la idea esencial de justicia y estado de derecho.
a. El supuesto remedio será peor que la enfermedad. Profundizara la politización sin resolver los vicios, debilidades e injusticias de la Justicia Boliviana.
9. No, porque responde un proyecto de poder coyuntural y no de país totalitario y concentrador del poder
a. Niega la pluralidad, asume una superioridad moral e ideológica que entroniza el pensamiento único
b. Reproduce las taras del péndulo catastrófico de la historia sin recuperar los avances y conquistas progresivas de nuestra historia.
10. No, porque es concebido como transitorio, como plataforma de futuros cambios aun más radicales, anti ciudadanos y antidemocráticos, anti productivos, anti progreso y desarrollo.
a. Voceros oficiales confiesan tuvieron que “renunciar transitoriamente” a sus consignas siendo la clave la noción de “reelección”
b. Anuncia años de un transición conflictiva, desinstitucionalización e inestabilidad crónica y de alto costo.
11. No, porque no resolverá ni revertirá la crisis, ni la miseria y pobreza,
a. Desvaloriza el espíritu productivo y emprendedor de iniciativas económicas de las y los bolivianos, estimulando actitudes rentistas y dependientes del Estado.
12. No, porque consolida un poder centralizado y caudillista fundado en prerrogativas y poderes presidenciales sin límites ni contrapesos.
13. No, porque su “cambio” se basa en el rencor, revancha histórica, y demagogia
a. Alienta aspiraciones y sueños incorrectos
b. Instalará un nuevo ciclo de frustraciones en el pueblo y los sectores que dice reivindicar.
c. Es una propuesta de constitución inconclusa, mal agüera y Qhencha
POR UNA CONSTITUCIÓN POSIBLE: RECONDUZCAMOS EL PROCESO
Finalmente, para no renunciar a un horizonte de futuro, reconozcamos que el proceso constituyente y el cambio – empoderamiento y emergencia de los excluidos irreversible- sin caos y confrontación es posible si revalorizamos y logramos hacer que el pueblo boliviano conozca y se apropie de las virtudes de la constitución política vigente, asumamos la propuesta con resultado de un proceso preconstituyente.
Salvando el tema de las autonomías, y algunas instituciones como la Procuraduría General nuestra actual Constitución es compatible al cambio y al conjunto de derechos individuales y colectivos ampliados que la propuesta constitucional reconoce.
Enero, 2009
